Mucha religión, poco corazón

¿Te gusta Jerusalén?
Entonces te gusta el crimen,
el crimen por el que gimen
estos y aquellos también;
tras un velo o un amén,
o la hipócrita oración
de violenta religión;
tras un gorrito ridículo
o algún violento versículo
hay tan sólo maldición...

¡Tan sólo falta la Luz
del que murió en una cruz!

Jesús María Bustelo Acevedo

¿Qué le importa a la Luna allá en los cielos?

Selene... ¡sueño imposible!
¿Quién puede abrazar la Luna
si nunca supo a ninguna
en la Tierra disponible?
Si tanto errar, tan horrible,
tanto temor nos detiene,
demente es que quien se entretiene
soñando que está despierto
y preso en un mundo muerto
quiere apresar a Selene.

Jesús María Bustelo Acevedo

El hijo pródigo se ha ido de caza

El que ignora el corazón,
necesita la coraza,
y con ella va de caza
en un mundo de ilusión,
donde el auténtico don
aparenta una amenaza,
le hace ensanchar la coraza
y encoger el corazón,
que en un mundo de ilusión
sólo la ilusión se abraza.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Pensador de Rodin

¡Levanta la cabeza,
Rodín meditabundo,
y mira en lo profundo
del alma la belleza,
y toda tu tristeza
vendrá a quedar en nada,
tu duda disipada,
descorridos los velos
y abrazando los Cielos
se alzará tu mirada!

Jesús María Bustelo Acevedo

¿La Tierra es plana, Selene?

¿La Tierra es plana, Selene?
¡Tú lo tienes que saber,
que allá arriba puedes ver
la forma que el mundo tiene!
Que lo sea le conviene
a la rigidez humana
y a su estéril mente plana
que de vanidad rebosa
y que al ignorarte, Diosa,
nunca ha dado en la diana.

¡Plana es la mente y la Tierra
del que venera la guerra!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Menos peregrinos y más barato el vino!

Se gentrifica Logroño,
y un desfile peregrino
pide abaratar el vino,
¡que ya está muy caro, coño!
Y uno que se llama Toño,
algo menos borrachín,
en el pecho luce un pin
en el que pide trabajo,
y con los versos de abajo
al desfile pone fin...

(Y si leerlos le place,
haga click en este enlace).

Jesús María Bustelo Acevedo

Mal de muchos...

A mí me consuela el karma,
me dijo una chiclanera
antes que le respondiera:
¡vaya consuelo, mi arma!
Si eso del karma es el arma
que justifica el dolor,
el que viva del amor
se rendirá ante ese duelo
al que invita tu consuelo
que no es tan consolador.

Jesús María Bustelo Acevedo