Virulento y viruveloz
las fronteras van destrozando
y consiguen que tome el mando
de las mentes el miedo atroz...
Eso pasa cuando la voz
del silencio nos desespera,
entregados por la quimera
a los gérmenes del terror,
sin la química del Amor
y sin Dios que nos redimiera.
Jesús María Bustelo Acevedo
Dócima del machirulo... y de la machirula
Otra vez el machirulo
viene a imponernos su ley:
él es la plebe y el rey,
y es la patada y el culo;
el difamado y el bulo,
el sabio y el ignorante,
el cirujano, el trasplante,
el herido y el que hiere,
el que mata y el que muere
y el mangado y el mangante...
¡Solamente no es la oreja
que escucha siempre su queja!
Jesús María Bustelo Acevedo
viene a imponernos su ley:
él es la plebe y el rey,
y es la patada y el culo;
el difamado y el bulo,
el sabio y el ignorante,
el cirujano, el trasplante,
el herido y el que hiere,
el que mata y el que muere
y el mangado y el mangante...
¡Solamente no es la oreja
que escucha siempre su queja!
Jesús María Bustelo Acevedo
El Reino de Belcebú
Porno, furbo y puticlú,
y el reino de la ignorancia
impone con arrogancia
su monarca Belcebú,
y su súbdito eres tú
cuando preso del trastorno
que te consume en su horno
pones un pero al rapsoda,
fraguada ya el alma toda
con puticlú, furbo y porno.
Jesús María Bustelo Acevedo
y el reino de la ignorancia
impone con arrogancia
su monarca Belcebú,
y su súbdito eres tú
cuando preso del trastorno
que te consume en su horno
pones un pero al rapsoda,
fraguada ya el alma toda
con puticlú, furbo y porno.
Jesús María Bustelo Acevedo
El Útero y el Lutero
El útero y el Lutero
conversaban en la noche,
y le hizo aquél un reproche
cuando éste le puso un pero:
tú, que combates el clero,
si piensas tener el don
de adornar mujeres con
cabeza de cabezota,
ignoras con eso, idiota,
que el rey es el corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
conversaban en la noche,
y le hizo aquél un reproche
cuando éste le puso un pero:
tú, que combates el clero,
si piensas tener el don
de adornar mujeres con
cabeza de cabezota,
ignoras con eso, idiota,
que el rey es el corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
Las señoritas de Avignon
Las señoritas de Aviñón
son las esclavas de puteros
que en sus cubismos embusteros
embaucan a la población...
Pero ni caso al fanfarrón
sin perspectiva ni presente,
tan caprichoso e indecente,
tan reaccionario y fatalista
como es el orto del artista
cínico, inepto y decadente.
Jesús Maria Bustelo Acevedo
son las esclavas de puteros
que en sus cubismos embusteros
embaucan a la población...
Pero ni caso al fanfarrón
sin perspectiva ni presente,
tan caprichoso e indecente,
tan reaccionario y fatalista
como es el orto del artista
cínico, inepto y decadente.
Jesús Maria Bustelo Acevedo
¡No tengo que hacer nada!
No tengo nada que hacer
para hacer lo que hacer tengo,
ni lo que tengo contengo
ni lo puedo contener,
que es lo que tengo tener
que extenderlo en derredor,
y cuando se da el error
el error clama al acierto,
como el muerto no está muerto
en la verdad del amor.
Jesús María Bustelo Acevedo
para hacer lo que hacer tengo,
ni lo que tengo contengo
ni lo puedo contener,
que es lo que tengo tener
que extenderlo en derredor,
y cuando se da el error
el error clama al acierto,
como el muerto no está muerto
en la verdad del amor.
Jesús María Bustelo Acevedo
A mí me gusta la pluma
A mí me gusta la pluma
de Don Miguel de Cervantes,
que pluma de las de antes
nada resta y todo suma,
pluma que espanta la bruma
del que se aburre o se agobia
porque lo dejó la novia
o no halló la inspiración
y dispara su cañón
preso de la plumofobia.
¡Y el hastío que rezuma
es por faltarle su pluma!
Jesús María Bustelo Acevedo
de Don Miguel de Cervantes,
que pluma de las de antes
nada resta y todo suma,
pluma que espanta la bruma
del que se aburre o se agobia
porque lo dejó la novia
o no halló la inspiración
y dispara su cañón
preso de la plumofobia.
¡Y el hastío que rezuma
es por faltarle su pluma!
Jesús María Bustelo Acevedo
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