Don Quijote y la Locura

Dicen que Alonso Quijano
se convirtió en Don Quijote
por no ser un monigote
de este teatro mundano,
porque no hay nada más vano,
ya lo dijo Jeremías,
que entregar todos tus días
a paganas vanidades
en vez de a las libertades
de la Verdad del Mesías...

¡Que la Verdad es locura
en un mundo sin cordura!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Mano de Dios

Como al dios del balompié
le preguntaba Mourinho,
yo pregunto, como un niño:
¡Ay, Señor!, ¿por qué?, ¿por qué?...
¿Por qué la vida se ve
sin su verdad prometida?
¿Por qué se ve dividida,
y entre tanta división
ya no es nada el corazón?,
¡si el corazón es la vida!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Mercero mató a Chanquete!

Mercero mató a Chanquete
y Juan Ramón a Platero,
¡y de esto yo ahora me entero,
pues siempre he sido un zoquete!
Por la gloria de Petete,
Espinete y Don Pimpón
que tanta televisión
me saca al final de quicio,
mas sigo con este vicio
¡porque lo exige el guión!


Jesús María Bustelo Acevedo

Perder el juicio

Yo voy haciendo juicios
y debo dejar de hacerlos,
o si no tendré que verlos
en mis propios perjuicios...
La culpa, los sacrificios,
los esfuerzos y el dolor
son todos el mismo error
del sueño que nos separa
y que al despertar se para
viendo que todo es Amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

¿Qué le importa a la Luna allá en los cielos?

Selene... ¡sueño imposible!
¿Quién puede abrazar la Luna
si nunca supo a ninguna
en la Tierra disponible?
Si tanto errar, tan horrible,
tanto temor nos detiene,
demente es que quien se entretiene
soñando que está despierto
y preso en un mundo muerto
quiere apresar a Selene.

Jesús María Bustelo Acevedo

El acorazado cazador

El que ignora el corazón,
necesita la coraza,
y con ella va de caza
en un mundo de ilusión,
donde el auténtico don
aparenta una amenaza,
le hace ensanchar la coraza
y encoger el corazón,
que en un mundo de ilusión
sólo la ilusión se abraza.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Pensador de Rodin

¡Levanta la cabeza,
Rodín meditabundo,
y mira en lo profundo
del alma la belleza,
y toda tu tristeza
vendrá a quedar en nada,
tu duda disipada,
descorridos los velos
y abrazando los Cielos
se alzará tu mirada!

Jesús María Bustelo Acevedo