Resilencia y Resilencio

Ya lo decidí: ¡Silencio!,
me voy a resilenciar,
porque si me resilencio
en el presente presencio
mi presencia presenciar
que el resilencionamiento
es la pócima, el invento
de la ciencia y resilencia
sin la mente y sin lamento.

Jesús María Bustelo Acevedo

Niño

Yo de mayor quiero ser niño,
pues las adoro y me encariño
de las verdades de la infancia...
Adiós a esfuerzos y a arrogancia,
y al excusar y al escudriño,
que la niñez es la abundancia
que da el Edén, y lo demuestro
con las palabras del Maestro:
"¡Siendo cual niños, sin historia,
iréis gozosos a la Gloria!".

Jesús María Bustelo Acevedo

Ana y Mía

La gordura no es cultura,
dice Mía y dice Ana
mientras miran con desgana
la comida que las cura...
Se alimentan de ternura
y aborrecen la ternera;
es lujuria la telera;
y pecado es el pescado,
pero ven santificado
su perfil de calavera.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Cielo en la Tierra

Octavio, paz, lo sano
es ser de simple labio,
que el que es sencillo es sabio,
y el retorcido, vano,
que se fustiga ufano
en medio de la guerra,
y el que batalla, yerra,
y el que yerra, batalla,
y al batallar no halla
nunca el Cielo en la Tierra.

Jesús María Bustelo Acevedo

Platicadores de Un Curso de Milagros

Escúchame, chica o chico,
lo que digo con dolor...
¡Callad al platicador,
que aquí sólo YO platico!
Lo que digo y significo
es que el otro no soy YO...
¡Por eso se equivocó
y por lo mismo YO acierto!
¡El otro es el que está muerto
puesto que se separó!

¡Pero yo ni me separo
ni reparo ni me paro!

Jesús María Bustelo Acevedo

El placer y la culpa

Palpa amoroso la pulpa
que da la Voz de tu Ser:
aquel que teme el placer
es que venera la culpa...
Por ello, no se disculpa
el gozo de la Alegría,
y se oculta en su sombría
oscuridad de la Luz,
y amargo carga su cruz
por el mundo cada día...

Jesús María Bustelo Acevedo

Soy una niña

Soy una niña, negra, profunda,
que abraza al mundo con libertad
y se recrea con la bondad,
eterna, franca, simple, fecunda,
de la vereda más vagabunda...

Soy una niña, siempre contemplo
las dualidades que, por ejemplo,
mi fe dilatan... Soy la pupila
que observa inquieta, que ve tranquila
y ofrenda la visión del templo.

Jesús María Bustelo Acevedo