La Verdad del Corazón

Vive, mujer, eternamente,
en la verdad del corazón,
que lo demás es sumisión
a ese lamento de la mente
cuya razón es sinrazón.

Vive, mujer, donde se vive,
en la bondad de la Natura,
eterna, simple, bella y pura,
y en el presente,
sin condición...
Vive, mujer, eternamente
en la verdad del corazón.

Jesús María Bustelo Acevedo

Archivo adjunto no disponible

¿Archivo adjunto
no disponible?
¿Es comprensible?,
yo me pregunto...
Tal vez -barrunto-
será el motivo
que dicho archivo
era expiatorio
y el Purgatorio
fue su objetivo.

Jesús María Bustelo Acevedo

Evangelio de Felipe

¡Evangelio de Felipe!
¡Flipe con el Evangelio!,
y disfrute su sepelio
todo el que no se emancipe
y en la muerte participe,
que es vivir estar despierto
y es mentira lo que muerto
evidencia su ilusión,
y verdad el corazón
que sabe y siente... ¿no es cierto?

Jesús María Bustelo Acevedo

¡A sufrir!

¡Venga, chicos, a sufrir!,
que dice Jorge, el poeta,
que el sufrimiento es la treta
que nos permite vivir,
que gozar y bendecir
compartiendo cada día
la gaya sabiduría
el arte es de la evasión...
¡A sufrir -clama en su son-,
que el resto sólo es poesía!

Jesús María Bustelo Acevedo

De la Décima a la Dócima. Presentación universal de esta nueva composición poética

Esa vieja espinela
ahora se moderniza,
y la nueva se iza
por virtud de mi escuela;
cual escuela, se cuela
como la imposición
de una absurda visión
subjetiva y sujeta
a ese trato y la treta
de la propia versión...

¡Resumiendo, en mi pócima
le doy vida a la Dócima!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Viva el Pasodoble!

¡Que viva el pasodoble
andaluz y español,
la paella y el sol,
la palmera y el roble
gallego, y viva el doble
su pabellón de oro
y fuego, el arte moro
y el loco de Quijano!
¡Pero también que sano
y libre viva el toro!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Mujer es una Payasa de Colores

Es bonito ser mujer,
disfrazarse de colores
igualito que las flores
del paisaje al perecer
el invierno; bueno es ser
lo que no se ve y capaz
de ponerse su disfraz
de divina primavera,
que aunque muera
muere en paz.

Jesús María Bustelo Acevedo