Andalucía olística

¡Viva Andalucía olística!,
que por lo que yo me sé
es algún tipo de olé
pero en una forma mística.
¡Ole por la tierra artística
que to lo grave esdrujula!,
brujo vergel que brujula
donde manda el corazón,
y que convierte en canción
a cualquier mal que pulula.

Jesús María Bustelo Acevedo

Cemento

Del semen al cementerio,
pasando por el cemento,
va consumiendo el invento
fugazmente el hombre serio.
¡Qué milagro!, ¡qué misterio!,
¡qué mística!, ¡qué misión!,
¡que mi mente y su razón,
si es que puede, me lo explique!:
¿para qué sirve el tabique
de cemento y su sermón?

Jesús María Bustelo Acevedo

La maté porque era mía

La maté porque era mía,
mi impotencia, mi adición,
esa oscura tentación
en la que prostituía
lo que no reconocía
tras los males y los velos,
los infiernos y los cielos
que jamás están aquí;
la maté dentro de mí
y movido por los celos.

Jesús María Bustelo Acevedo

Llanto

Tengo ganas de llorar,
y en verdad no es de alegría,
y no hay pena que sea mía
ni suspiro por penar;
si se vino a equivocar
en su senda tal quebranto,
yo no me equivoco tanto
pa saber que no es mi pena,
y la pienso expulsar plena
de mi alma con mi llanto.

Jesús María Bustelo Acevedo

Servidores que no sirven

Políticos se les llama
porque no son servidores,
sino cínicos ladrones
que están expoliando España;
da igual el nombre o la marca
o el brazo del que se valen:
siniestras son sus maldades
y criminal la destreza
de estos señores corruptos
que del mandato hacen uso
para su vil delincuencia.

Jesús María Bustelo Acevedo

Dominatrix con tomatrix

¡Ya no me gusta este juego!,
¡ya no me fustigues más!,
que no me place, además,
el devolvértela luego;
ya no gozo si te pego,
y menos si me la pegas,
por lo que si te me llegas,
mejor, no nos apeguemos,
y así no nos pegaremos,
¡que después vendrán las pegas!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Virgen de la Lepra

¡Es la Virgen del Rocío!,
¡es la Virgen de la Lepra!,
y el rebaño simple trepa
pa arrastrarla entre el gentío;
es su credo, que no el mío,
y es su meta y es su etapa
y es la fe que marca el papa
en su imperio sin amor,
y ellos, llenos de dolor,
gritan: ¡guapa, guapa y guapa!

Jesús María Bustelo Acevedo