¡Gracias por aceptarte!

Mil gracias por aceptarte
y abrazar el corazón,
gozando tu aceptación
con alegría y con arte;
por ver el todo en la parte
y en la parte todo el bien
de la vida, y el Edén
que albergan los corazones,
¡y el resto de aceptaciones,
las agradezco también!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Feliz 2027!

Feliz 2027
repleto de bienestar,
que lo puedas disfrutar
como un niño su juguete,
que asciendas como un cohete
y conserves tu salud,
y que tengas la virtud
de ofrendar esa alegría,
y se vuelva, noche y día,
de infinita magnitud.

Esa es la esperanza mía
para ti y la multitud:
¡Gracia plena, gratitud,
potestad y poesía!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Razón del Corazón

La verdadera razón,
lo razonable en verdad,
se encuentra en la libertad
perenne del corazón,
que sin pero o condición,
queda plena y manifiesta
en lo cotidiano, en esta
Tierra fecunda, que en los
eternos bienes de Dios
siempre suma y nunca resta.

Jesús María Bustelo Acevedo

Diversos, versos di

Diversificación,
y divertido y dicha...
Di, con el corazón,
tu propia vocación,
que no será desdicha
palabra dicha bien,
pues tiene el parabién
de toda la verdad,
que por la eternidad
nos dice: ¡Amen! ¡Amén!

Jesús María Bustelo Acevedo

El Enemigo de Dios

Cuando el mítico Abrahán
se fue a matar a su hijo,
ya se vio en el crucifijo
clavado el segundo Adán,
pues ¿cómo respetarán
la vida a sus semejantes
quienes no supieron antes
hacerlo en sus crïaturas,
subyugados por impuras
supersticiones farsantes?

Jesús María Bustelo Acevedo

Eterno, reside en vos

Eterno, reside en vos,
ese Dador de la vida,
que es la Suya, compartida
Su unidad, y unida en dos,
que es tu vida la de Dios,
y de Dios tu vida sola;
la perecedera no la
concibe Su Eternidad,
que es tuya en tu libertad
de la cabeza a la cola.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Mi Vida es el Opus Dei!

Mi vida es el Opus Dei,
pues soy la Obra de Dios,
y Él y yo no somos dos
porque lo afirma Su Ley;
Él es Uno con Su Grey,
y ni abdica ni nos cobra,
pues no es el rey de la sobra,
sino el de la Plenitud,
y al compartir Su Virtud
perenne en nosotros obra.

Jesús María Bustelo Acevedo