En un lugar de la mancha

En un lugar de la mancha,
la mancha de la vergüenza,
está, y no importa quién venza,
la España de la revancha;
esa de la lengua ancha
y el cerebro menos ancho,
donde se queda tan pancho
el votante monigote...
¡Una España sin Quijote,
sin Cervantes y sin Sancho!

Jesús María Bustelo Acevedo

El Día de la Mujer

¿El Día de la Mujer?,
¡vaya un día tan machista!,
porque machismo es que exista,
se quiera reconocer
o así no se quiera ver.
¿Cómo puede un majareta
poner la misma etiqueta
a todo lo que no es hombre?
¡Ese sujeto sin nombre
no mamó bien de la teta!

Jesus María Bustelo Acevedo


¡Gracias por aceptarte!

Mil gracias por aceptarte
y abrazar el corazón,
gozando tu aceptación
con alegría y con arte;
por ver el todo en la parte
y en la parte todo el bien
de la vida, y el Edén
que albergan los corazones,
¡y el resto de aceptaciones,
las agradezco también!

Jesús María Bustelo Acevedo

Contra el Papa y el Islam

Contra el Papa y el Islán
se ha tirado a los leones;
yo no entiendo sus razones,
ni tampoco si es que habrán,
pero sobre el catalán
mi opinión aquí les doy,
ya que conmovido estoy
y la confusión me atrapa:
¿contra el Islam?, ¿contra el Papa?...
¿Y qué pasa con Rajoy?

Jesús María Bustelo Acevedo

Europa

El asunto está muy feo:
una mandataria necia
pretende expulsar a Grecia
del territorio europeo,
¡lo escucho y no me lo creo!
¡Jesús, cómo está la tropa
con la que el menda se topa!
¿No fue la Alemania nazi
quien la destrozara, o casi,
y de Grecia vino Europa?

Jesús María Bustelo Acevedo

Blas de Lezo

Blas de Lezo, otro elemento
que mata a sus semejantes,
igual ahora que antes,
no merece un monumento.
Un colono, otro esperpento,
que, vestido de bufón,
sin alma ni corazón,
se convierte en homicida,
despreciando cada vida
con un gesto fanfarrón.

Jesús María Bustelo Acevedo

¿Qué es?

Me miran y no me ven,
me escuchan pero no hablo,
y cual cosa del dïablo
soy un mal aun siendo un bien;
me ignoran pero también
están pendientes de mí,
y están muy lejos y aquí;
si les hiero, no me duele,
porque no siente un pelele
que no alberga un alma en sí.

Jesús María Bustelo Acevedo