El Enemigo de Dios

Cuando el mítico Abrahán
se fue a matar a su hijo,
ya se vio en el crucifijo
clavado el segundo Adán,
pues ¿cómo respetarán
la vida a sus semejantes
quienes no supieron antes
hacerlo en sus crïaturas,
subyugados por impuras
supersticiones farsantes?

Jesús María Bustelo Acevedo

Eterno, reside en vos

Eterno, reside en vos,
ese Dador de la vida,
que es la Suya, compartida
Su unidad, y unida en dos,
que es tu vida la de Dios,
y de Dios tu vida sola;
la perecedera no la
concibe Su Eternidad,
que es tuya en tu libertad
de la cabeza a la cola.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Mi Vida es el Opus Dei!

Mi vida es el Opus Dei,
pues soy la Obra de Dios,
y Él y yo no somos dos
porque lo afirma Su Ley;
Él es Uno con Su Grey,
y ni abdica ni nos cobra,
pues no es el rey de la sobra,
sino el de la Plenitud,
y al compartir Su Virtud
perenne en nosotros obra.

Jesús María Bustelo Acevedo

Toma mi mano, Señor

Toma mi mano, Señor,
que necesito de Ti,
y quiero salir de mí
como el delicado olor
se desprende de la flor.
Toma mi mano, que implora
que la verdad redentora
de tu buena mano amiga
me perdone y me bendiga
para siempre pero ahora.

Jesús María Bustelo Acevedo

Acaba el aprendizaje

Acaba el aprendizaje,
que ya está todo aprendido,
el ego insensato ido
y la verdad de viaje,
bien ligera de equipaje,
y presta para el festín
que sin principio ni fin
nos ofrenda el esplendor
eterno de nuestro amor
del uno al otro confín.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Compañía de Jesús

Estáis en la compañía,
compañía de Jesús,
que en Jesús tenéis un plus
y ese plus es la alegría.
No es ésta aquella sombría
compañía del guerrero,
que a la paz le pone un pero
siempre en su visión fanática,
que es ésta una fe simpática
sin jerarquía y sin clero.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Rey que nunca abdica

Dentro de tu corazón
hay un Reino de los Cielos,
que, descorriendo los velos,
te muestra tu condición;
se deshace la ilusión
en la que vive la grey
que de Dios niega la Ley
cuando a sí se crucifica,
que en el Amor no se abdica
porque es eterno su Rey.

Jesús María Bustelo Acevedo