Si te dicen que Caín

Si te dicen que Caín
mató a Abel con una honda,
es mejor que se responda:
¡te equivocas, malandrín!,
que le estás cambiando el fin;
no fue Honda ni Yamaha
lo que le mandó a la caja,
sino el golpe de los celos
ante el cual valen los Cielos
menos que una pasión baja.

Jesús María Bustelo Acevedo

Toma mi mano, Señor

Toma mi mano, Señor,
que necesito de Ti,
y quiero salir de mí
como el delicado olor
se desprende de la flor.
Toma mi mano, que implora
que la verdad redentora
de tu buena mano amiga
me perdone y me bendiga
para siempre pero ahora.

Jesús María Bustelo Acevedo

¿Somos o no somos?

Somos coche y conductor,
las ruedas, las gasolinas
y no sé qué más pamplinas
cuando no somos Amor,
el divino resplandor
que brota en los corazones
en cuanto las ilusiones
se disipan ante la
eterna verdad que está
ajena a las corrupciones.

Jesús María Bustelo Acevedo

Libre como el colibrí

Libre como el colibrí,
y cual la llovizna, fresca,
es el alma quijotesca
que alberga dentro de sí;
blanca como el alhelí
es la verdad de su vida,
tan eterna y bendecida
como la divina luz
que hace liviana la cruz
y es la tierra prometida.

Jesús María Bustelo Acevedo

Acaba el aprendizaje

Acaba el aprendizaje,
que ya está todo aprendido,
el ego insensato ido
y la verdad de viaje,
bien ligera de equipaje,
y presta para el festín
que sin principio ni fin
nos ofrenda el esplendor
eterno de nuestro amor
del uno al otro confín.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Compañía de Jesús

Estáis en la compañía,
compañía de Jesús,
que en Jesús tenéis un plus
y ese plus es la alegría.
No es ésta aquella sombría
compañía del guerrero,
que a la paz le pone un pero
siempre en su visión fanática,
que es ésta una fe simpática
sin jerarquía y sin clero.

Jesús María Bustelo Acevedo

Hay que confiar en sí

Hay que confiar en sí,
porque no, que es negativo,
es morirse y no estar vivo,
estar ausente y no aquí.
Haz de ver dentro de ti,
con la oferente visión
que nace del corazón,
la verdad del mundo eterna,
que ante la mirada interna
se deshace la ilusión.

Jesús María Bustelo Acevedo