Libre como el colibrí

Libre como el colibrí,
y cual la llovizna, fresca,
es el alma quijotesca
que alberga dentro de sí;
blanca como el alhelí
es la verdad de su vida,
tan eterna y bendecida
como la divina luz
que hace liviana la cruz
y es la tierra prometida.

Jesús María Bustelo Acevedo

Acaba el aprendizaje

Acaba el aprendizaje,
que ya está todo aprendido,
el ego insensato ido
y la verdad de viaje,
bien ligera de equipaje,
y presta para el festín
que sin principio ni fin
nos ofrenda el esplendor
eterno de nuestro amor
del uno al otro confín.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Compañía de Jesús

Estáis en la compañía,
compañía de Jesús,
que en Jesús tenéis un plus
y ese plus es la alegría.
No es ésta aquella sombría
compañía del guerrero,
que a la paz le pone un pero
siempre en su visión fanática,
que es ésta una fe simpática
sin jerarquía y sin clero.

Jesús María Bustelo Acevedo

Hay que confiar en sí

Hay que confiar en sí,
porque no, que es negativo,
es morirse y no estar vivo,
estar ausente y no aquí.
Haz de ver dentro de ti,
con la oferente visión
que nace del corazón,
la verdad del mundo eterna,
que ante la mirada interna
se deshace la ilusión.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Destino

Somos unos convergüenzas
que vemos separación
donde tan sólo hay unión,
y para que te convenzas
mira amoroso las trenzas
que va forjando el destino,
enlazando tu camino
con los de tus semejantes,
para que comprendas antes
la unidad de lo divino.

Jesús María Bustelo Acevedo

Poema del Año Nuevo

Un año nuevo que empieza,
cada día, cada instante,
un año nuevo delante
lleno de vida, belleza
y alegría; la tristeza
se queda en el que se fue,
que aquel que está triste ve
su vida en lo que está ausente,
que de la vida el presente
no está donde no se esté.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Rey que no abdica

Dentro de tu corazón
hay un Reino de los Cielos,
que, descorriendo los velos,
te muestra tu condición;
se deshace la ilusión
en la que vive la grey
que de Dios niega la Ley
cuando a sí se crucifica,
que en el Amor no se abdica
porque es eterno su Rey.

Jesús María Bustelo Acevedo