El Traficante

¿En qué trabajo? ¡Trafico!
¡De forma desvergonzada
pasé, de no tener nada,
a ser el hombre más rico!
¡Lo siento si perjudico
al que viva en la locura!
¡Santifico la cordura
con mi plectro estilográfico,
y ese es mi amoroso tráfico!
¡Lo demás, literatura!

Jesús María Bustelo Acevedo

Tierra

Se vea como se vea,
en tu tierra o por la mía,
Ucrania es una ucronía
y un crimen lo de Crimea...
Nadie canta el "culpa mea"
y todo el mundo el "yo acuso",
y así todo el que sea ruso
como todo aquel que no,
en esta que se nos dio,
no está como se dispuso.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Barrabás!

Entonces fue Barrabás
vuestra sincera elección,
y es justo la del ladrón
la que haría Satanás,
que pensáis que está de más
el que de un simple desierto
vuelve vuestro credo muerto
en un renovado Edén...
¡Mas de ese modo también
piensan ahora, por cierto!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Fin de la cita!

Es cierto: ¡fin de la cita!,
que pa que lo nuevo venga
conveniente es que se tenga
cuanto espacio necesita...
Lo viejo, entonces, se quita,
que lo que viejo parece
es falso porque envejece:
la verdad es la virtud
de la eterna juventud
que ni nace ni perece.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Tiempo

El tiempo con su segur
mata todo lo que importe
a quien se sienta del norte
y a quien se sienta del sur,
mas, con la verdad, ¡agur!,
que no existen temporales,
con sus mieles y sus males,
en la plenitud eterna,
ni en la república interna
suceden secuencias tales.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Leyenda del Canario

En las calles de Sevilla
está el cuerpo del Canario,
quien se creyó extraordinario
en el cante, maravilla
sobre la que nadie brilla,
pero pronto se apagó
y moribundo quedó
empapado en sangre y lluvia
cuando el padre de la Rubia
con su puñal la vengó.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Móvil del Crimen

Estaba escuchando Jazz
el hábil Guillermo Tell,
y al percatarme de él
de robarle fui capaz
ese momento feraz
que gozaba en su cantón;
lo canté, de corazón,
y de un artilugio inmóvil
me encontré en la vida móvil
sin el perdido eslabón.

Jesús María Bustelo Acevedo