Salvación

Yo también tengo un papel
dentro de la salvación,
y no hay mayor sinrazón
que el olvidarme de él.
En ese plan, el que Aquel
que es todo amor diseñara,
mi función distingo clara
por mi propia voluntad
y abrazo la Eternidad
en la que se nos creara.

Jesús María Bustelo Acevedo

Respect!

La verdad, yo no me explico
como ese loco de Nietzsche
en su rencoroso afiche
le pudo llamar borrico
al alemán, pobre o rico,
sin respeto a ese animal,
que de todo bien y mal
más allá, en su mansedumbre,
del saber toda la cumbre
nos comparte por igual.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Viva el Rey!

¡Oh gran rey, gran elefante!,
tú expresas esa elegancia
que una monarquía rancia,
folklórica y mendicante
jamás tendrá... ¡Qué talante
refinado hay en tu porte,
tú que al cielo y tu consorte
acaricias con tu trompa,
por más que al rey de la pompa
tu existencia no le importe!

Jesús María Bustelo Acevedo

El Sentido de la Vida

El sentido de la vida
es siempre de dentro a fuera;
no es raro que se obstruyera
yendo en dirección prohibida.
Sólo un conductor suicida
marcha preso del error,
convirtiendo en receptor
el origen de la ofrenda,
que, para que se me entienda,
es perennemente amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Hormiga y la Cigarra

¡A trabajar de verdad!
¡Abrazado a mi guitarra
lo mismo que la cigarra,
que el trabajo es libertad!
¡Compañeros, trabajad!
¡Que expresen los corazones
sus hermosas creaciones,
y tanta labor consiga
que hasta la obediente hormiga
disfrute nuestras canciones!

Jesús María Bustelo Acevedo

Con tu permiso, con parto

Con tu permiso, con parto
llegará al mundo el pequeño
que hace realidad tu sueño
en ese cálido cuarto,
un sueño que yo comparto,
pero lo comparto por
que es el credo triunfador
y perenne de la vida
y la verdad compartida
y dichosa del amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡No soy un cuerpo, soy libre!

No soy un cuerpo, soy libre,
y lejos de la ilusión
sin Edén y con el don
en el que en su forma vibre,
dejo a mi Ser que calibre
la extensión de mi verdad,
perenne en su libertad
y en su poder, sólo por
la plenitud de mi amor
que habita en la Eternidad.

Jesús María Bustelo Acevedo