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Siempre me están sonrïendo,
con la infinita ternura
de la inocencia más pura
y atemporal, y comprendo
que ese golpe tan tremendo
que a la vida da la muerte,
en el fondo, les divierte;
que de este sueño, en los Cielos,
sonrïentes, mis abuelos,
aguardan que me despierte.
Jesús María Bustelo Acevedo
El toro quiere jugar:
salta al ruedo alegremente,
e ignora el pobre inocente
que lo van a ejecutar.
En torno, el gentío vulgar
borracho aplaude gozoso
ese maltrato horroroso
que se da a la crïatura
por un diestro en la tortura,
perverso, vil y tramposo.
Jesús María Bustelo Acevedo
Dios, Tú y Yo somos iguales,
pero yo tengo palabras
para que las puertas abras
a los bienes y a los males;
cuando yo vengo, Tú sales;
cuando yo bajo, Tú subes;
Tú vives sobre las nubes,
yo con los pies en la Tierra;
con los hombres, tengo guerra,
y Tú paz con tus querubes.
Jesús María Bustelo Acevedo
La mente es la gran amiga
que sólo espera el cariño
con que tratas a tu niño,
tu mujer o tu barriga.
Se diga lo que se diga,
la mente es la compañera
que perennemente espera
servirte con lealtad,
sin tener más libertad
que la que su dueño quiera.
Jesús María Bustelo Acevedo
Tú eres en verdad, mujer,
la esperada redentora,
que antes, mañana y ahora
sabe amar y sabe ser,
quien recibe al ofrecer
y crece con su dacción,
dándonos su bendición...
Tú eres, mujer, en verdad,
la perfecta libertad
que nace del corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
Diputados de las Cortes
que sin más se cachondean
de todos los que se vean
padeciendo los recortes,
¿es justo que los soportes?
Pues suena a broma macabra
que cuando la boca abra
quien calla ante la injusticia,
nos insulte con malicia
la que no tiene palabra.
Jesús María Bustelo Acevedo